EL MUNDO DE SOFIA

El jardín
del Edén
Al fin y al cabo, algo tuvo que surgir en algún
momento de donde no había nada de nada
Sofía Amundsen volvía a casa después del instituto. La primera parte del camino la había hecho en compañía
de Jorunn. Habían hablado de robots. Jorunn opinaba que el cerebro humano
era como un sofisticado ordenador. Sofía
no estaba muy segura de estar de acuerdo. Un ser humano tenía que ser algo más
que una máquinas habían despedido junto
al hipermercado Sofía vivía al final de
una gran urbanización de chalets, y su camino
al instituto, era casi el doble que el
de Jorunn. Era como si su casa se encontrara en el fin del mundo, pues más allá de jardín no
había ninguna casa más. Allí comenzaba
el espeso bosque. Giró para meterse por el Camino del Trébol. Al final hacía
una brusca curva que solían llamar Curva
del Capitán. Aquí sólo había gente los
sábados y los domingos. Era uno de los primeros días de mayo. En algunos
jardines se veían tupidas coronas de
narcisos bajo los árboles frutales. Los abedules tenían ya una fina capa de encaje verde. ¡Era
curioso ver cómo todo empezaba a crecer y brotar en esta época del año! ¿Cuál
era la causa de que kilos y kilos de esa
materia vegetal verde saliera a chorros de la tierra inanimada en cuanto las temperaturas subían y desaparecían
los últimos restos de nieve? Sofía miró
el buzón al abrir la verja de su jardín. Solía haber un montón de cartas de propaganda, además de
unos sobres grandes para su madre. Tenía
la costumbre de dejarlo todo en un montón sobre la mesa de la cocina, antes de
subir a su habitación para hacer los
deberes. A su padre le llegaba únicamente alguna que otra carta del banco, pero no era un padre normal y corriente. El
padre de Sofía era capitán de un gran
petrolero y estaba ausente gran parte del año.
Cuando pasaba en casa unas semanas seguidas, se paseaba por ella haciendo la casa mas acogedora para Sofía y
su madre. Por otra parte, cuando estaba
navegando resultaba a menudo muy distante. Ese día sólo había una pequeña carta en el buzón, y era para Sofía.
GLORASIO
CHALES
Es un complemento que las mujeres se ponen sobre los hombros
sobre el vestido. Se utiliza tanto como prenda de abrigo que como elemento de
adorno. Su origen remonta al menos hasta la antigua Asiria (s. XIX a. C.),1 desde donde se difundió durante milenios por Oriente
Medio, Indostán, etc. En Occidente, su uso se remonta al siglo
XVIII, en que los soldados de los imperios
coloniales británico y francés lo trajeron de las Indias
Orientales.
MAPA CONCEPTUAL

No hay comentarios.:
Publicar un comentario